¿Te ha pasado que cuando te sientes feliz y satisfecho comes/bebes únicamente cuando sientes hambre y escuchas a tu cuerpo decirte cuando ya no tienes hambre, que comes menos sin sentirte muy llena o incómoda?

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¿Cuando estas insatisfecha, aburrida, ansiosa, triste, enojada, etc, tiendes a comer/beber para saciar esa insatisfacción, y recurres a productos que tengan un sabor acentuado que te distrae, a nivel físico, de lo que sientes emocionalmente y mentalmente?

Si nos sentimos felices tendemos a comer únicamente cuando sentimos hambre de verdad. Por el otro lado, cuando no lo estamos intentamos distraernos de nuestros pensamientos y emociones con la comida, es decir te comes o bebes tus emociones con tal de no enfrentarlas. Esto es lo que se llama hambre emocional.

Fisiológicamente hablando, el control de la saciedad depende del hipotálamo, el apetito está controlado por señales bioquímicas que indican al cerebro que tenemos hambre y necesitamos comer. Cuando hayamos satisfecho esta necesidad, los mismos mecanismos indicarán al cerebro que podemos detenernos. Se supone es un método que no falla, pero hemos aprendido a ignorar esas señales y en muchas ocasiones comemos no sólo por hambre, sino por otras razones que muy poco tiene que ver con el aporte energético necesario para nuestras funciones biológicas.

Hemos convertido la comida en un tipo de premio y/o consuelo para no sentir nuestras emociones, sean las que sean.

La comida es algo que consideramos de fácil acceso, al que podemos recurrir rápidamente y que nos aporta estímulos positivos de forma inmediata, con un coste (económico y de esfuerzo) según creemos reducido. Es mucho mas fácil atiborrarnos de helado, papas fritas o cerveza, por ejemplo, que tener esa conversación con nuestra pareja, nuestros hijos, nuestro jefe o más bien con nosotros mismos.

Aunque por unos momento puedas escapar de tu realidad al satisfacer tu hambre emocional, hay un gran inconveniente en utilizar la comida para no sentir tus emociones: es que después de habernos empachado, esa emoción que dejaste pendiente… seguirá pendiente y se te estará presentando.

Podemos utilizar lo que sea de comida y bebida como muleta que nos servirá para obtener un placer instantáneo en un momento de necesidad pero a partir de ahora que estas leyendo esto y te estas haciendo consciente, que tengas muy claro que necesitas enfrentar lo que sea que te esta provocando esa “incomodidad” esa emoción que no te permite estar en paz para que no quieras volver a comerte tus emociones.

Aquí te dejo unos ejemplos que encontré para que estés atento a poder diferenciar el hambre natural del hambre emocional:

  • El hambre emocional aparece de repente, justamente después de un disgusto o después de que hayamos recibido una noticia que nos desagrada. El hambre física es gradual.
  • El hambre física se siente en el estómago, es una sensación física, mientras el hambre emocional se percibe en la cabeza como un pensamiento fijo, una obsesión, solo se puede pensar en ello.
  • Cuando un determinado tipo de comida es lo único que puede satisfacer el hambre, se trata de hambre emocional. Cuando nuestro cuerpo requiere combustible, estamos abiertos a cualquier alimento disponible.
  • El hambre emocional tiene que ser satisfecha de inmediato. El hambre física puede esperar.
  • El hambre emocional puede dejar un sentido de culpabilidad al terminar, el hambre física nos deja simplemente satisfechos, felices.

También revisa tus creencias:

  • Hambre generada por los pensamientos y creencias: “Sólo la comida me da felicidad”, “Si controlo lo que como, controlo lo demás”.
  • Conectar lugares o comidas con ideas: “No me puedo ir de este lugar sin probar las gorditas.”

Tener la capacidad de identificar cuando sintamos hambre emocional o hambre física, es parte del proceso para evitar utilizar el alimento como medio de satisfacción inmediato y equivoco. Las insatisfacciones, tristezas, miedos, angustias que nos brinda a veces la vida, no se solucionan procurando satisfacciones rápidas a través de la comida.

Sea lo que sea que se te presente en la vida, no huyas, es una oportunidad de vaciarte de emociones para que llegue lo nuevo. =)